Carmen y el colectivero


Me pasó algo que debo compartir. Iba en un colectivo rumbo a mi casa, solo, en el asiento del copiloto cuando de pronto el chofer frena bruscamente cuando atravesábamos un pasaje. Él se saca desesperadamente su cinturón de seguridad, se baja y me asusté, con tanto alarmismo con el tráfico de órganos y gente desaparecida pensé “Esto es todo amigos”.
Nada de eso. El chofer grita fuerte “¡Carmen!”. La aludida (que iba con la bolsa del pan) le dice “Hola, ¿Cómo estás?”. Él no responde. A los segundos ella le muestra un anillo, su anillo de matrimonio haciendo un gesto de incomodidad, mientras el chofer le dice “Sí, por eso quería hablar”.
Carmen entra a su casa (en el mismo pasaje) mientras el chofer vuelve al auto y rápidamente me va a dejar a mi destino, con una mueca de picardía. Antes que hiciera la maniobra de bajarme, él ya había frenado. Quería ir a la casa de Carmen, se le notaba. Le doy las gracias y me quedo ahí, observando su auto mientras se esfuma: iba en dirección al pasaje.
De fondo en el auto sonaba la Radio Corazón ¿La canción? acá va: